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La Academia retoma su actividad pública

La Academia retoma su actividad pública

La Academia Española de Ciencias y Artes, Delegación Española retoma su actividad desde 2012 realizando una exposición y coloquio sobre “La Transformación del sistema internacional en Asia-Pacífico” que presentó el catedrático Antonio Marquina el 22 de enero de 2019 en la sala Colón del Club Financiero Génova.

 

A continuación, les dejamos con un resumen de la conferencia.

La conferencia presentó las diversas etapas de la configuración del sistema internacional partiendo del final de la Segunda Guerra Mundial, centrándose de forma especial en la etapa posterior al fin de la Guerra Fría donde Estados Unidos queda como la potencia dominante del sistema regional.

El sistema regional en Asia Pacífico tras la Guerra Fría

En el sistema regional no existen amenazas militares y tampoco competidores relevantes en el campo económico. Los acuerdos Plaza consiguen una apreciable apertura económica de Japón que, a la vez, inducen un estancamiento en el crecimiento económico japonés.

Se mantienen las alianzas militares desarrolladas durante la Guerra Fría y se apuesta por la globalización en diversos ámbitos, siendo la globalización económica el aspecto más sobresaliente.

Se impulsa el acuerdo APEC que no conseguirá sus objetivos de liberalización económica en función de los intereses y planteamientos no similares entre los diversos Estados.

Estados Unidos, impulsado a su vez, sobre todo por los intereses de sus grandes corporaciones, apoyará en el final de la segunda administración Clinton el ingreso de China en la Organización Mundial de Comercio, considerando a China como un socio estratégico. Pero las justificaciones acerca de sus implicaciones políticas el tiempo mostró que eran completamente equivocadas

No obstante, las administraciones del presidente George W. Bush consideraron a China desde el principio como un competidor estratégico para posteriormente intentar conseguir que llegase a ser un actor interesado responsable y trataron de evitar varios problemas centrales en función de sus implicaciones.

Se trataba de prevenir el surgimiento de las rivalidades entre grandes potencias como en épocas anteriores, y disuadir a China de que pusiera en cuestión el equilibrio de poderes existente, que no tuviera ambiciones hegemónicas e intentara cambiar la estructura de seguridad existente.

Para ello se buscó el fortalecimiento de las relaciones y la interoperabilidad con socios y aliados, la apertura de relaciones estratégicas con la India, la mejora de relaciones con ASEAN mientras se ampliaron y elevaron las relaciones diplomáticas con China.

China era considerada por sectores académicos como un statu quo power frente a otros planteamientos más oficiales y oficiosos que consideraban otra aproximación equivocada.

 

Las administraciones de Barack Obama. Se rompe el statu quo en Asia- Pacífico

Con la entrada de la administración de Barack Obama los planteamientos iniciales sobre la zona van a ser Chino-céntricos hasta el lanzamiento del Pivot to Asia en 2011 que va a tener un planteamiento más centrado en las alianzas bilaterales para, en poco tiempo, denominarse estrategia de reequilibrio.

En pocos meses, tras las elecciones de 2012, se producirá un cambio fundamental en la orientación, volviendo a ser chino-céntrica, entrando en planteamientos algo insólitos sobre relaciones entre grandes potencias o potencias principales y cambios entre los distintos pilares que habían configurado la estrategia inicial.

La impresión general resultante fue de falta de una visión bien definida, así como de una visión bastante restrictiva- si no negativa- en cuanto a la utilización del poder militar.

Esta impresión la confirmaría la realidad sobre el terreno en función de los progresivos avances de China que no fueron adecuadamente contenidos y que acabarían dividiendo a ASEAN y reconfigurando en buena parte el sistema regional.

Uno de los aspectos más llamativos fue la firma del TPP cuando ya el Partido Republicano y el Partido Demócrata se manifestaban en contra del acuerdo y que la siguiente administración eliminó de inmediato.

El desequilibrio comercial con China había seguido creciendo, a pesar de todo los intentos y diálogos desarrollados. A esto vino a añadirse el planteamiento de paciencia estratégica con Corea del Norte que resultó un fracaso rotundo, heredando la nueva administración de Donald Trump una situación altamente tóxica en la zona.

 

La administración de Donald Trump

La nueva administración tardará en redefinir un planteamiento propio sobre la zona del índico-Pacífico, inicialmente subordinando los planteamientos de reordenación económica, política y de seguridad a la buena voluntad de China y sus presiones sobre Corea del Norte.

La nueva administración consideró que China podía hacer desistir a este Estado de sus pretensiones nucleares y del desarrollo de misiles de largo alcance

Pero los intentos y planteamientos para que China presionase decisivamente a Core del Norte resultaron infructuosas, si bien, a finales de 2017, China apoyó en el Consejo de Seguridad un fuerte endurecimiento de sanciones.

La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de diciembre de 2017 puso las bases de una nueva estrategia en la zona. “Un Libre y Abierto Indico-Pacífico” que es más muscular, tiene su tendón de Aquiles en el pilar económico y en la política de acuerdos bilaterales adoptada por la administración Trump, con la obsesión neomercantilísta y proteccionista del “America First”.

 

Las concepciones sobre el sistema regional son ya distintas y no fácilmente compatibles

La cuestión central actual es ya la competición entre dos concepciones distintas en el campo político, cultural, económico y de seguridad regional que necesitaría un mejor marco organizativo oficial por parte de Estados Unidos

China, frente a los debates algo bizantinos de la primera década del siglo XX, es un Estado claramente revisionista, no es un statu quo power.

Los avances de China no se contrarrestaron en el campo comercial, ni el político, ni en el militar desde su ocupación de facto del arrecife Scarborough Shoal.

La estrategia de seguridad militar que trata de implementar la nueva administración del presidente Trump parte de un hecho consumado que difícilmente se podrá contrarrestar, al tener China ya el control del mar del sur de China como reconoce el Jefe de Operaciones Navales de Estados Unidos.

La amenaza principal para Estados Unidos que constituye Corea del Norte, de momento es un enigma en su resolución, a pesar del acuerdo bilateral de junio de 2018, no habiéndose producido avances desde entonces.

En el campo económico, los acuerdos con China serán complicados y necesitarán un revisión y observación continuada, en función de las prácticas de China desde su entrada en la Organización Mundial de Comercio.

Y en el campo político, la asimetría es tan creciente con el refuerzo del sistema comunista totalitario de China que conduce a fuertes dudas sobre la posibilidad de sólidos entendimientos.

Se trata ya de una rivalidad entre dos sistemas crecientemente distintos en el campo político, en el campo económico y entendimiento del mercado y del multilateralismo, en los planteamientos estratégicos y en la concepción sobre los derechos humanos.

 

Por: Antonio Marquina

 

 

Palabras clave: George W. Bush, Barack Obama, Donald Trump, Pivot to Asia, Scarborough Shoal